Más insolentes que nunca, hoy los artistas revelan la frivolidad del poder usando rostros conocidos, desde Obama a Bachelet. Una muestra los reúne.
(La Tercera, Cultura / ago 22) Por Denisse Espinoza A.
No hay duda, la imagen política ya no concita la misma respetabilidad que antes. En 2006 el poeta Nicanor Parra vio la sombra de la censura asomarse a su retrospectiva Obras Públicas en el Centro Cultural La Moneda, donde estrenó la instalación el Pago de Chile, en que reprodujo fotos a escala de los ex presidentes, ahorcados. La obra encendió la polémica, con quejas de la ex ministra de Cultura Paulina Urrutia, y se resolvió con la salida de la directora del centro, Morgana Rodríguez. Hoy, sin embargo, ya nadie parece escandalizarse cuando un artista se mofa de los políticos utilizando sus propios rostros como blanco de crítica abierta. Y sólo han pasado nueve años. Para el curador español Paco Barragán, el fenómeno de este cinismo con el que se expresa la reflexión política en el arte se debe sobre todo a la explosión de las redes sociales. “Hoy las figuras políticas se han convertido en verdaderas celebridades dispuestas a conectarse con su público de cualquier forma. No basta con tener un buen programa de gobierno o ideas inteligentes, al político se le pide carisma, simpatía, incluso fotogenia. Tony Blair, Silvio Berlusconi , Nicolas Sarkozy y ahora Barack Obama son ejemplos de políticos que coquetean peligrosamente con la frivolidad. El arte contemporáneo se cuelga de ese hecho y juega con estos íconos, de la forma más burda”, dice Barragán, quien reunió a un grupo de artistas locales y extranjeros en la muestra Política y celebridad, que se despliega hasta el 27 de septiembre en la Sala de Artes Visuales de Matucana 100. Seguir leyendo...
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